La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la renuncia de Citlalli Hernández Mora a la titularidad de la Secretaría de las Mujeres, en una decisión que —según relató— le fue comunicada de forma directa y sin que estuviera prevista dentro de los ajustes inmediatos del gabinete.
Durante la conferencia matutina, la mandataria explicó que la entonces secretaria acudió personalmente a presentar su dimisión para integrarse a tareas partidistas en Movimiento Regeneración Nacional. El movimiento ocurre mientras Hernández se encontraba en funciones, lo que refuerza la lectura de un cambio que no formaba parte de una transición programada dentro de la administración federal.
La salida de Hernández se enmarca en una estrategia de reorganización interna de Morena rumbo al proceso electoral de 2027. De acuerdo con lo informado, la exfuncionaria fue invitada por la dirigencia nacional del partido, encabezada por Luisa María Alcalde, para colaborar en la construcción de alianzas y el fortalecimiento territorial, en un momento en que el oficialismo comienza a perfilar su operación política a mediano plazo.
El relevo pone sobre la mesa la tensión entre el ejercicio de responsabilidades públicas y la operación partidista, al tratarse de una dependencia clave en la agenda social del gobierno federal. La decisión de Hernández de dejar el gabinete para integrarse al partido refuerza la prioridad de Morena en su reconfiguración interna, incluso desde posiciones que aún estaban activas dentro de la estructura gubernamental.
La renuncia será efectiva a partir del 17 de abril de 2026. Hasta ahora, el Ejecutivo federal no ha anunciado a la persona que asumirá la titularidad de la Secretaría de las Mujeres, aunque la presidenta adelantó que se mantendrá el criterio de que sea una mujer quien encabece la dependencia.
Pese a la salida, Sheinbaum reconoció el trabajo de Hernández al frente de la Secretaría, destacando avances en materia de derechos de las mujeres y atención a la violencia de género. Sin embargo, el cambio abre un nuevo escenario en la relación entre gobierno y partido, en un contexto donde los movimientos políticos comienzan a adelantarse al calendario electoral.





