El regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa abrió una nueva fractura política con la Cuarta Transformación, luego de que Morena, el gobierno federal, legisladores y mandatarios estatales marcaron distancia de la decisión del sinaloense de retomar sus funciones tras permanecer 112 días con licencia.
La Secretaría de Gobernación señaló que la reincorporación de Rocha Moya fue una decisión de carácter personal y recordó que las investigaciones relacionadas con el mandatario continúan abiertas. Morena también se deslindó y aseguró que su dirigencia nacional no tuvo conocimiento previo ni fue consultada sobre el retorno del gobernador.
El distanciamiento se extendió entre gobernadoras y gobernadores de la 4T, quienes hicieron un llamado a Rocha Moya para conducirse con “madurez y responsabilidad” y sostuvieron que ningún proyecto individual puede colocarse por encima del movimiento. Al mismo tiempo, refrendaron su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y llamaron a mantener la unidad, la legalidad y la congruencia.
Desde el Congreso también surgieron cuestionamientos. Ricardo Monreal pidió al gobernador reconsiderar su decisión de volver al cargo mientras continúan las investigaciones, en medio de la polémica generada por su reincorporación.
Rocha Moya retomó este viernes 21 de agosto sus funciones como gobernador constitucional de Sinaloa, después de separarse temporalmente del cargo en mayo. A su regreso sostuvo reuniones con integrantes de su gabinete y reanudó actividades oficiales en Palacio de Gobierno.
El mandatario ha rechazado las acusaciones formuladas en su contra y sostiene que no existen elementos que acrediten su participación en actividades ilícitas. Sin embargo, la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las investigaciones, mientras el gobierno mexicano continúa a la espera de información solicitada a autoridades estadounidenses.
La reincorporación dejó así a Rocha Moya sin un respaldo político explícito de su propio movimiento: Morena y distintos liderazgos de la 4T insistieron en presentar su regreso como una determinación individual y no como una decisión respaldada por el partido o por el gobierno federal.


